El mal desempeño

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Feb
16

Por Psic. Juan Manuel Zen Hernández Veladiz

Muchas veces uno se puede excusar si tiene suerte o no a la hora de la partida, de la competencia, del entrenamiento. Lo cierto es que pensar en la suerte no es otra cosa que esperar la victoria pase por azares del destino. Y esto no es así. No existe derrota que no esté justificada acorde al desempeño que están teniendo los jugadores individualmente y como equipo. Así que si no estás teniendo los resultados esperados, o vas al final de la tabla es porque estás teniendo un mal desempeño.

Al igual que las condiciones favorables y la exigencia constante en la mejora, posibilita tener un buen desempeño a la hora de la competencia, el estar haciendo las cosas de forma equivocada hará que tu desempeño sea malo, y en algunos casos el peor. ¿Cómo lograr esta proeza que nadie quiere lograr? Muy simple: llega tarde a tus entrenamientos, cansado, desvelado, sin una buena alimentación, no cumplas con tu rutina diaria, duerme más, no hagas cosas que no quieras hacer, piensa que por ser el mejor las cosas sucederán fácil y acorde a lo que quieres que pase y sobretodo busca la mediocridad como fin último y único.

Lo peor que puedes hacer es pensar las cosas se van a "arreglar" solas, porque eres una persona buena a la que "el universo conspira a su favor" (y es peor si usas esta frase de Cohelo). No existe mejor cosa para el mal desempeño que la pasividad o la inacción. Si estás teniendo los peores resultados de tu vida en la competencia, tienes que exigirte más y ser más comprometido con tu juego y buscar la mejora de forma acérrima en todos los medios posibles.

Ya en artículos anteriores hemos hablado que el deportista es una "unidad funcional" y que existen una infinidad de variables que tienen que ser pensadas para alcanzar el óptimo desempeño. Y en este punto eso se logra con mucha pero mucha dedicación, porque nadie va a cambiar los resultados que tienes, sólo en ti está la posibilidad al cambio y la mejora, y dependerá de que tan disciplinado y determinado seas para alcanzarlo.

Todos podemos tener malas rachas, pero hay que tener mucho cuidado de no propiciarlas o alentarlas. A veces los actos más simples pueden llevarte a esa mejora que tanto necesitas. Empieza a considerar lo más simple de tu día para que puedas proponer nuevas estrategias que te permitan realizar de mejor forma tu rutina. Concéntrate mucho en tus objetivos, no dejes que cosas simples del día te impidan dar lo mejor de ti en tus entrenamientos. Lo importante es ser constante en tratar de mejorar en múltiples aspectos, y desde lo más simple puedes comenzar.

En cada situación difícil que te encuentres (y siempre encontrarás una) lo esencial es tratar de resolverla o al menos que no te impida seguir con los objetivos que posees. Recuerda que para todas tus acciones existen disciplinas que te pueden otorgar conocimiento para tu mejora, cómo un psicólogo, analista, coach. Pero es tu responsabilidad mejorar y salir de esa mala racha.