Desarrollo de objetivos II

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Por: Psic. Juan Manuel Zen Hernández Veladiz

Un objetivo es definido como: “Lo que un individuo está tratando de cumplir, es el objeto o mira de una acción” ’ (Locke, Shaw, Saari, & Latham, 1981, p. 126). Para Mellalieu (2012) los objetivos son, específicamente, mecanismos cognitivos que pueden introducirse de forma consciente o no, en diferentes temporalidades dependiendo de las demandas de la situación en la que el deportista se encuentra. A esto se tiene que considerar en direcciones de cantidad/calidad la concentración del comportamiento que pudiera establecer estándares mínimos de desempeño. Este punto es de vital importancia, ya que los objetivos para Buceta se dividen en dos, a realizar y de realización. Sin embargo, los objetivos de realización  dentro del entrenamiento son estos los que permiten la posibilidad de conseguir objetivos más complejos y complicados -como ganar el primer lugar en un torneo-. Así, en el momento que te propones grandes empresas como Pro-Player será la forma de tu desempeño en los entrenamientos lo que pueda posibilitarlas.

Los  estándares mínimos que puedes lograr en tu entrenamiento serán posibles a través de la disciplina que poseas y que tan bien sigas tu rutina de entrenamiento. A esto es de suma importancia considerar el valor de las acciones que tengas en tu día a día. Si tienes una buena rutina de sueño, buena alimentación, y un cuidado en las acciones mínimas que tienes durante tu entrenamiento, favorecerán el cumplimiento de objetivos de realización. En la serie “Alto rendimiento”  de esta misma serie de publicaciones hemos mencionado en repetidas ocasiones -quizá demasiadas- que un rendimiento óptimo y de alto nivel competitivo depende de una multiplicidad de factores a considerar. En este punto pudiéramos suponer es el comportamiento del deportista la premisa para poder conseguir un alto nivel competitivo. Mediante hábitos que propicien la mejora, los buenos resultados se verán en tu ranking, tabla de puntaje y/o cumplimiento de objetivos. Pero, de la misma forma en que tu comportamiento favorece tu juego, también puede empeorarlo.

Algo muy común de muchos Pro-Players ya consolidados, es pensar que mientras estén teniendo ciertos resultados u obtener un buen ranking en el “SoloQ” es suficiente como rutina. Pero no es así, ¿qué tal que el potencial de un jugador es poder llegar a niveles extraordinarios pero la limitante que tiene dicho jugador son esas pequeñas acciones en su rutina que entorpecen su desempeño? Un ejemplo que pasa my frecuente es desvelarse o no cuidar bien la alimentación. Acaso ¿crees que Michael Jordan o Mohammed Ali iban a la competencia desvelados o si quiera a sus entrenamientos? Pues no, no lo hacían y ningún atleta que se considere profesional lo hace. Las explicaciones neurológicas, psicológicas o de otra episteme sobran cuando los estudios muestran que influyen estos simples ejemplos en los resultados. Y pues si la justificación que tienes para desvelarte es porque “rindes”, pues seguro lo estás haciendo pero no también como pudieras. Entonces, el comportamiento que tiene el atleta definirá la forma en que alcance los objetivos o no. Porque no es de a gratis estar al final de la tabla o no obtener los resultados esperados.

Algo que puedes hacer de forma muy simple, es hacer un listado de tus acciones  de tu rutina diaria y pensar objetivamente si cada una favorece o no tus objetivos de realización, tu entrenamiento y sobre todo si estás obteniendo mecanismos suficientes para las condiciones que te encuentras como atleta.