El equipo como sistema social

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Feb
03

 

Por Psic. Juan Manuel Zen Hernández Veladiz

La grandeza de jugar sólo es alcanzable por medio del trabajo social, el trabajo en equipo. Ser jugador y entrenar en solitario es importante, y uno, dentro de este camino, aspira a lograr el mejoramiento constante de la forma de jugar; construir y perfeccionar una técnica que sea suficiente a la hora de desempeñar una partida. Sin embargo, la potencia y realización de uno mismo está confinada a la propia experiencia y a la forma de hacer las cosas. Esto quiere decir, uno en algún momento se verá limitado en el quehacer individual en la forma de jugar.

Las grandes jugadas, los juegos asombrosos, las victorias que merecen la pena son aquellas que se logran trabajando en conjunto sobre un objetivo. Si un hombre pensara por sus propios medios “llegar a la luna” le tomaría quizá toda su vida o ésta no le sería suficiente para lograr dicha empresa. Trabajar en equipo enaltece las virtudes propias y potencia el desarrollo individual. Porque es la dinámica social la posibilidad de lograr proezas como especie. Las pirámides no se construyeron solas o con una sola persona. Están ahí después de miles de años de ser erigidas porque un grupo de especialistas dedicó sus esfuerzos en conjunto para poder lograr tal empresa. Lo mismo pasa con llegar a la luna, la búsqueda de conocimiento o cualquier quehacer humano exitoso. Uno tiene que entender la importancia que supone el trabajo en equipo y sobre todo el valor de las actividades que desempeña cada quién. En el mismo ejemplo sobre las pirámides de Giza, ¿quién tiene mayor valor y/o crédito en la construcción: el faraón, los arquitectos, los esclavos? Todos poseen el mismo valor y crédito. Si alguna de las partes hubiera fallado en su labor, esa edificación no estaría ahí después de miles de años. Las pirámides como cualquier quehacer social, son obras magnas que perduran en el tiempo gracias al trabajo en equipo.

Una vez entiendo la gran importancia que presupone el trabajo en equipo, se tiene que desarrollar el concepto: el equipo como sistema social. Pensar un sistema no es pensar los valores individuales agregados conjuntamente en un trabajo en equipo. Sino pensar la posibilidad de los quehaceres establecidos como una potencia de laborar conjuntamente. Porque ahí donde el individuo se ve limitado en su propia experiencia, el trabajo en equipo ofrece la posibilidad de trascender esas propias limitaciones para extenderse a un cuerpo social mucho más complejo con mayores capacidades y con la posibilidad de lograr los objetivos ahí donde el individuo se ve limitado por su propia finitud. Pensar sistema, es tratar de dar cuenta una relación económica desde las labores que cada parte del sistema deben desempeñar. Esto quiere decir -entre otras cosas- división del trabajo. Cada parte del sistema está encargada sobre acciones específicas que debe desempeñar en ciertos momentos. Teniendo en cuenta esto último ¿qué actividades debe desempeñar tu equipo de trabajo/sistema para lograr sus objetivos? Este cuestionamiento puede orientarte a pensar las necesidades y cualidades del sistema donde te desenvuelves. Sin embargo, como toda metodología de ciencia, el éxito dependerá de las variables que pudieran ser identificadas con la finalidad de nombrar esas cuestiones que son imprescindibles para lograr un trabajo en equipo exitoso.

A lo largo de otros tantos artículos próximos, iremos postulando y trabajando ciertos tópicos que son menester a la hora de desarrollar un trabajo en equipo óptimo. Si los artículos les parecen interesantes, tienen dudas o comentarios, o les gustaría escribamos sobre cuestiones que requieren ser ejemplificadas: escríbanos a nuestras redes sociales y con gusto atenderemos sus solicitudes.